El verano afecta a las flautas de maneras que muchos músicos no imaginan. Ensayos con la banda de música bajo el calor, salas de práctica húmedas, instrumentos dejados en coches calientes… todo esto se acumula. Aquí te contamos qué le sucede realmente a tu flauta esta temporada y cómo protegerla.
Por qué el calor y la humedad son un problema
Las flautas son instrumentos de precisión fabricados con metal, corcho y almohadillas; materiales que reaccionan de forma diferente a la temperatura y la humedad. Los cambios bruscos de temperatura (como pasar de un coche con aire acondicionado a un calor de 90 grados Celsius) pueden provocar que los materiales se hinchen o se contraigan, afectando a la estanqueidad de la flauta.
Las fluctuaciones de humedad también pueden afectar la entonación y la respuesta de las teclas, especialmente en los flautines de madera o las flautas revestidas de madera, donde la madera misma se expande y se contrae.
5 hábitos de cuidado para el verano que vale la pena cultivar
1. Nunca dejes tu flauta en un coche caliente. Incluso 20 minutos en un coche aparcado en un día de verano pueden elevar la temperatura interior mucho más allá de lo que las almohadillas y el corcho pueden soportar sin peligro. Llévalo siempre contigo dentro de casa.
2. Límpialo después de cada ensayo, especialmente si son al aire libre. Las bandas de música y los ensayos al aire libre implican una mayor exposición a la humedad. Un hisopo rápido Después de tocar, evita que la humedad permanezca en el instrumento durante la noche.
3. Deja que tu flauta se aclimate antes de tocar. ¿Pasas de un espacio con aire acondicionado a una sala de ensayo calurosa (o viceversa)? Deja que el instrumento se aclimate a la temperatura ambiente durante unos minutos antes de tocar, sobre todo antes de un calentamiento intenso. Esto es especialmente importante si tocas un instrumento de madera.
4. Cuida tu estuche, no solo tu flauta. Si se deja un estuche expuesto a la luz solar directa o en un maletero caliente, el revestimiento interior puede deformarse o dañarse, lo que afecta a su capacidad para proteger el instrumento a largo plazo.
5. Programa una reunión de seguimiento a mediados de verano. Si participas regularmente en marchas o tocas al aire libre, una revisión rápida de mantenimiento a mitad del verano puede detectar pequeños problemas (teclas atascadas, problemas con las almohadillas, etc.) antes de que se conviertan en reparaciones costosas.
Señales de que tu flauta necesita atención
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Las teclas se sienten lentas o se atascan ligeramente.
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Las notas que antes sonaban con facilidad ahora se sienten resistentes.
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Manchas visibles de deslustre o humedad después de jugar al aire libre.
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Un cambio en la entonación que no se puede explicar únicamente por la embocadura.
Si observa alguno de estos problemas, conviene que lleve su instrumento a revisión antes de que los pequeños inconvenientes se conviertan en reparaciones mayores.
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